viernes, 14 de octubre de 2011

"ROBOTS"

JUEVES IRREVERENTE
13 DE OCTUBRE DEL 2011
¿QUÉ TIPO DE ÉTICA DEBERÍA REGULAR LA OPERACIÓN DE LOS ROBOTS?


En cartelera de cine está la película “Gigantes de Acero”, donde participa Hugh Jackman, quien interpreta a un ex boxeador que sobrevive de luchas de robots.

Logra triunfar junto con su hijo, quien se aferra a un robot muy antiguo, llamado Atom, que es capaz de imitar los movimientos de su dueño y logra entender lo que le dicen.

Y esta película me transporta a la película “Yo Robot”, con Will Smith, donde también aparece un robot en particular, que tiene sentimientos y logra pensar por él mismo.

Ambas películas tiene buena trama, pero en la vida real, ¿hasta dónde debemos dejar que los robots se integren a la sociedad?

Sería bueno tener un robot como robótica para que nos hiciera los quehaceres de la casa, pero ya viéndolo más fríamente ¿qué tanto conviene que razonen los robots por si mismos?

Para empezar, un robot es una máquina controlada por ordenador y programada para moverse, manipular objetos y realizar trabajos a la vez que interacciona con su entorno.



Uno de los objetivos principales, por los que se empezaron a diseñar, fue para sustituir al ser humano en tareas repetitivas, difíciles, desagradables e incluso peligrosas de una forma más segura, rápida y precisa.
Por cierto, el origen de la palabra robot, se deriva de la palabra checa Robota, que significa 'trabajo obligatorio'; y fue empleada por primera vez en 1921, en la obra teatral R.U.R. (Robots Universales de Rossum), en Praga, por el novelista y dramaturgo checo Karel Capek.

La obra trataba de un gerente de una fábrica que construía unos robots que trabajaban al servicio del hombre, y realizaban todas las tareas mientras los humanos se dedicaban al ocio permanente.

Pero cuando el gerente de la fábrica decide construir robots más perfectos que experimentaran felicidad y dolor, todo cambia. Los robots se sublevan contra los hombres y destruyen al género humano.

Y esta misma idea, de hace casi un siglo sigue vigente en pleno siglo 21, porque ahora los robots ya no sólo están buscando que se puedan mover más rápido, sino que se parezcan a los humanos.

Por ejemplo, hace unos días, en China presentaron a dos robots humanoides que han sido programados para servir, devolver y anotar en tenis de mesa.

Los robots se llaman "wu" y "kong" miden 1,6 metros de altura y cada uno pesa 55 kilogramos. Están vestidos con tradicionales chaquetas chinas, tienen brazos, piernas, ojos, oídos y cabello.

Los robots siguen las pelotas de tenis a través de las cámaras que fueron colocadas en sus ojos, pueden predecir el movimiento de las bolas y responder de manera correspondiente.

Mientras que en el 2007 se presentó el primer robot chino que simula a un humano, porque puede hablar, bailar y mirar, y tiene la forma de un humano.

Mide 1.68 centímetros, pesa 60 kilos y puede trabajar como guía, recepcionista y maestro de ceremonias.

Su cara, construida con fibra de cristal y plástico, simula una hermosa cara femenina y sus ojos pueden moverse.

Otro ejemplo, es que el año pasado científicos japoneses presentaron una mujer robot de piel sintética cuyas expresiones y movimientos asustan por lo realistas.

Fue fabricada con piel sintética, e imita perfectamente los movimientos humanos, sobre todo a nivel de rasgos faciales, ya que puede sonreír o mostrar cara de preocupación con total naturalidad.

Debido a estos avances hay una preocupación de que los robots puedan desplazar o competir con las personas.

Actualmente, no es posible aplicar las tres leyes de la robótica, dado que los robots no tienen capacidad para comprender su significado, evaluar las situaciones de riesgo tanto para los humanos como para ellos mismos o resolver los conflictos que se podrían dar entre estas leyes.

Lo anterior no se puede aplicar aún, porque la ciencia no ha llegado a tal avance, pero no está muy lejos, por eso es importante empezar a pensar hasta qué punto vamos a dejar que un robot llegue a valerse por si mismo.

Asimov publicó numerosas novelas y ensayos de ciencia-ficción. Las más famosas son I, Robot (1950), The Foundation Trilogy, The Foundation Edge (1982) y The Gods Themselves ( (1972), novela que ganó los premios HUGO y NEBULA de ciencia-ficción.

Por cierto, en Yo, Robot, propuso sus tres famosas leyes de la robótica, a las que luego añadió una ley cero. Estas son:

• Ley cero: un robot no dañará a la humanidad, ni permitirá por inacción que la humanidad sea dañada.

• Ley uno: un robot no dañará a un ser humano, ni permitirá por inacción que un ser humano sea dañado, a menos que esto contradiga una ley de mayor orden.

• Ley dos: un robot debe obedecer una orden dada por un ser humano, excepto cuando estas órdenes contradigan una ley de mayor orden.

• Ley tres: un robot debe proteger su propia existencia siempre que esta protección no contradiga una ley de mayor orden.


Datos curiosos

La primera compañía en usar visión artificial para una aplicación industrial fue la General Motors en 1970, en una factoría de Ontario, Canadá.

El primer país que tuvo una institución dedicada a los robots fue Japón, que instauró en 1971 la Japanese Industrial Robot Association (JIRA).

La primera publicación periódica a nivel internacional sobre robots se llamaba The Industrial Robot, y apareció por primera vez en 1973.

En 1974 se fundó la Robotics Industries Association (RIA).

En 1977 se fundó la BRA (British Robotics Association). La palabra BRA también significa "sujetador", en inglés.

En 1984, la empresa Robot Defense Systems introduce el PROWLER (Programmable Robot Observer With Local Enemy Response). Este sería el primero de los robots con fines militares.

En 1997, el computador Deep Blue de IBM derrotó en el ajedrez al campeón mundial Gary Kasparov, hecho este que marcó un antes y un después en el desarrollo de la inteligencia artificial.




INVITADO

• PROFESOR HÉCTOR VELÁZQUEZ

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